Mi nombre es Jesús Enmanuel Figueroa D’ Lucas nací en Valle de la Pascua, Municipio Infante del estado Guárico, he allí mi primer lugar de enunciación. No pasé mucho tiempo en esa pequeña localidad que hoy me fascina y con la que me gusta identificarme, pues la mayor parte de la familia materna, y paterna, se encontraba en Zaraza, dónde finalmente pasé parte importante de mi niñez y adolescencia, por no decir toda.
La disrupción ha marcado mi vida, incluso la de mis
padres, pues ambos fueron de los primeros en trascender los horizontes, en
todos los sentidos, de sus respectivas familias. María de los Ángeles D’
Lucas Cabeza y Argenis Ramón Figueroa trascendieron su entorno, cada uno a
su manera. Mi historia no podía ser diferente.
Desde pequeño estudiando en el jardín de infancia
destaqué, o eso decían las maestras a mi madre, quizás porque eran colegas. De
igual forma repetí el último nivel. Mi madre decía que era muy joven para ir al
primer grado. Debo decir que sentía y siento gran admiración por mi madre como
ser humano.
En el primer grado mi madre me recibe en las aulas de
clases luego de mi insistencia de conocerla como maestra y vivir la experiencia
de ser estudiante de su clase, papel que asumí desde el primer día de clases
hasta el día de hoy.
La primaria me dejó grandes vivencias y amigos que aún
hoy atesoro, así no los vea y no comparta con ellos, me siento orgulloso de
reconocer que son parte de mi historia. No hablo solo de compañeros de clases
nada más, incluyo también a maestras y maestros, obreros, vendedores de chichas,
cantineros y un sinfín de personas que me han hecho ser lo que soy.
Quizás en otro texto entre en detalles sobre las
experiencias vividas durante ese momento de mi vida, en este solo quiero darle
un esbozo general.
Paralelo al estudio también estaban los amigos y la
gente del barrio, a quienes también les debo mucho.
Después de un intento fracasado en el beisbol y lo
expreso así porque de verdad no solo era malo sino que tampoco me encontraba en
él, conocí el fútbol un deporte que aún hoy me fascina y fue motor de vida
plena. Aventuras y amigos que pudieron ser y no fueron por múltiples razones de
aquellas calles incomprendidas que por mucho tiempo fueron mi hogar.
De vuelta a la secundaria me encontré con nuevas
personas y nuevas realidades que siguieron dándole forma a mi horizonte de principios.
En los dos primeros años las cosas no cambiaron mucho con respecto a la
primaria, podría decirse de alguna manera que seguía siendo el mismo. En el
tercer año vino de nuevo la disrupción y está vez con la fuerza de un huracán
que me trajo hasta donde hoy me encuentro. Durante ese tiempo practiqué
baloncesto, aunque no me generaba la misma sensación que el fútbol, me gustaba
hacer deporte a nivel de competición.
La música entró en mi vida para apoderarse de ella, una
vez que una lesión me hizo entender a golpes, que el fútbol no lo iba poder
seguir practicando de la misma manera. Siempre tuve tendencias hacia el arte,
por lo menos para apreciarla. Desde pequeño el dibujo y ahora era la música que
daba, y da, sentido a mi vida. Poco a poco se iban añadiendo medios de expresión
de mi ser, se trataba una mezcla tormentosa y armoniosa a la vez. Todo me fue haciendo
entender que ¡La expresión, no era lo mío, sencillamente era lo que necesitaba!
Una vez que llegué al bachillerato ya tenía claro que
las ciencias naturales no iban marcar de fondo mi formación profesional, sin
embargo no las odiaba y ni tampoco me iba mal con ellas, solo que lo mío estaba
en lo social, en lo humano. Así que cuando llegó el momento de decidir que iba
a hacer al terminar el liceo. Estaba seguro de irme hacia la comunicación
porque me interesaba sobre todo contar historias, pequeñas, del día a día,
aquellas que no se cuentan, que se viven, grandes y efímeras historias que
duran para siempre.
Después de vivir a ratos en ciudades como Valencia,
Guatire (dónde me adentré en el mundo de la radio) y Caracas me decidí por esta
última para estudiar, su magia y misterio me enamoraba, y aún lo hace. Había
trabajado duro desde el liceo para tener dinero para lanzarme hacia esta
aventura. Mi madre apoyo con todo su amor esta decisión, de la cual hoy
manifiesta no arrepentirse.
Ya mi hermana se encontraba estudiando historia en la Universidad
Central de Venezuela (UCV), casa de estudios que acogió también a mi padre en
su tiempo. Durante este periodo conocí gente maravillosa que también aportó
aventuras y experiencias que hoy siguen muy presentes.
Hasta ese momento llevaba una visión visceral de la expresión
y la comunicación. Entré en una etapa más reflexiva sobre el ejercicio y la
vida en general. Creo que esa capacidad reflexiva hoy sigue muy presente todo
mi hacer. En la UCV no solo me limité a la comunicación pues también entré con
mi hermana a algunas clases de Historia universal del arte. De igual forma me
inscribí en materias de la Escuela de Artes y Sociología con el fin de no limitarme
a las herramientas que me brinda el periodismo. No solo la UCV me ofrecía experiencias
enriquecedoras, cada espacio de la ciudad lo miraba como una oportunidad de
aprender algo nuevo.
Paralelo al estudio seguía metido en el mundo de la
música “underground”, dónde compartí momentos hermosos con gente muy talentosa
y de gran recorrido. Aprovechando esto inicié un proyecto radial sobre música
rap y reggae que me acercó mucho más a las subculturas existentes en la ciudad
de Caracas. Fueron momentos de mucha movida diurna y nocturna que aproveché
como podía.
Luego decidí internarme al mundo de la institución estatal,
dónde también tuve gran aprendizaje.
En este momento conocí a la persona con la he decidido
compartir mi vida, desde lo personal hasta lo social. Con ella inicia otro
momento importante de mi vida, al cual llamamos Fabricio Ezequiel, un pequeño
ser que ha venido ha enseñarme a desaprender y ha cuestionar elementos profundos
de mi ser.
Por ahora la historia continúa, lo que denota lo incompleto
de este texto el cual seguiré escribiendo…

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