04 mayo 2024

Crónica de un vendedor de metro



Hoy mientras hacía mi vida cotidiana, en esta ciudad que nunca deja de sorprenderme, conocí a un bro. Me habló y en principio no comprendí muy bien lo que decía, no sabía si quería venderme algo o solicitaba algo de dinero por alguna razón. Por cosas de la vida luego de pensar que me estaba ofreciendo un servicio o producto oro, plata, un forro para mí celular, entre otras cosas que se pueden conseguir por estas calles, me percaté de su frustración la cual trataba de ahogar con el humo de un cigarrillo. Se lamentaba por perder su mercancía (caramelos) a manos de la policía mientras la vendía en el metro. De a ratos se recordaba a sí mismo que debía sobreponerse a la situación "debo llevar la comida hoy a mi familia" . 

Preguntaba mirando a todos lados buscando una respuesta “¿Por qué me sucede esto a mí?, no estoy vendiendo droga, trato de ganarme la vida, es trabajo honrado". Caminé con él un rato mientras lo escuchaba prestaba verdadera atención a su dilema, nada fácil. "Me detuvieron y me trasladaron a un módulo, me pidieron dinero para no quitarme la mercancía. Llevaba solo 3$, y nada... tuve que aceptar, debo seguir trabajando. Luego de hacerme firmar una planilla me dicen".

-NO TE VAMOS A DEVOLVER NADA ¡VETE, ANTES DE QUE TE META PRESO, LO QUE HACES ES ILEGAL! 

Mientras me narraba su desafortunada aventura notaba que esto iba más allá de una charla. "Yo les dije, hermano pero si me pediste dinero para dejarme la mercancía, por favor déjame los caramelos por los menos para poder ganar algo hoy".

Su petición al parecer no llego a ningún lado. El bro frustrado decía "arriba hay un Dios que para abajo vé y yo sé que encontraré a alguien que me preste algo para poder invertir y vender aunque sea por hoy, tengo que llevar algo para mí casa".

Al final quería solo algo de dinero para poder invertir en caramelos y venderlos en el subterráneo y así hacer menos amarga su vida y la de su familia, resolver el día,  eso y alguien que se tomará unos segundos para escuchar su martirio.

Compartiendo lo poco que tenía en el momento y tratando de comprender su situación me despedí con buena onda deseándole lo mejor. Su historia pasó cualquier filtro de charlatanería y llegó a tocar lo más sensible de mi humanidad. 

Compañero de nombre desconocido espero hayas logrado resolver tu día y el de los tuyos. Que siempre te encuentres con alguien dispuesto a escuchar y apoyarte con lo que pueda.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario